Periodontitis: qué es y cómo se trata

Periodontitis: qué es y cómo se trata

Empieza sin avisar. Un poco de sangre al cepillarte que achacas al cepillo nuevo, una encía algo más roja, un aliento raro que va y viene. Nada duele, así que nada preocupa. Y ese es justo el problema: cuando la periodontitis da la cara de verdad, ya lleva tiempo trabajando por debajo.

Qué es la periodontitis

La periodontitis es una infección de las encías que, si no se frena, destruye el hueso que sujeta los dientes. No es lo mismo que la gingivitis: la gingivitis es la fase inicial —encías que sangran e inflaman— y todavía tiene marcha atrás. Cuando esa inflamación baja y empieza a comerse el hueso, se convierte en periodontitis. Y ahí el hueso perdido ya no se recupera solo.

El origen es casi siempre el mismo: el sarro que se acumula bajo la encía y las bacterias que viven en él. Por eso quien salta las revisiones y las limpiezas tiene más papeletas.

Las señales que no hay que dejar pasar

La periodontitis avanza en silencio, pero deja pistas si uno se fija:

Sangrado al cepillarte o al comer algo duro. Encías retraídas: el diente parece «más largo» porque la encía se ha ido hacia atrás. Mal aliento persistente que no se va con enjuague. Sensibilidad en los cuellos de los dientes. Y, en fases avanzadas, dientes que se mueven o que notas que «encajan distinto» al morder.

Ojo con esto último: cuando un diente se mueve, la enfermedad ya está muy adentro. No conviene llegar hasta ahí.

Por qué importa más de lo que parece

La periodontitis no se queda en la boca. Está asociada a problemas de corazón, diabetes y embarazo, porque esa inflamación crónica pasa al resto del cuerpo. Tratarla a tiempo no es solo salvar dientes: es quitar un foco de infección que te afecta entero.

Y en lo práctico: es la primera causa de pérdida de dientes en adultos, por delante de las caries. Muchos implantes que se colocan no son por un golpe ni por una caries: son por una periodontitis que nadie frenó a tiempo.

Cómo se trata

La buena noticia: se controla, y bien. El tratamiento va por fases según lo avanzada que esté.

Lo primero es un raspado y alisado radicular (el «curetaje»): una limpieza profunda por debajo de la encía, en varias sesiones, para retirar el sarro y las bacterias de la raíz. En casos más avanzados puede hacer falta cirugía periodontal para acceder a zonas que no se limpian de otra forma o para recuperar tejido.

Pero lo decisivo viene después: el mantenimiento. La periodontitis no se «cura» y se olvida; se controla con revisiones y limpiezas más frecuentes —normalmente cada tres o cuatro meses— para que no vuelva a arrancar. Quien cumple el mantenimiento conserva sus dientes; quien lo abandona, recae.

En Ocean Clinik

Lo primero que hacemos es medir. Con una exploración y radiografías vemos cuánto hueso hay y en qué fase estás de verdad, sin dramatizar ni restar importancia. A partir de ahí te explicamos qué toca y por qué, y marcamos el ritmo de mantenimiento que necesita tu boca.

Si notas que las encías te sangran a menudo o que un diente se mueve, no lo dejes para «cuando duela»: en periodoncia, cuanto antes, mejor pronóstico.

Pide tu cita en nuestras clínicas de Tenerife Sur (Abades) y La Palma.

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