- 23/08/2026
- Tratamientos
Carillas dentales: cuándo son la mejor opción
Una carilla es una lámina fina —de porcelana o composite— que se pega a la cara visible del diente. No es una corona, no cubre el diente entero. Es más parecida a una uña postiza, pero hecha a medida, del color exacto que se busca, y pensada para durar años.
Para qué sirven las carillas
Las carillas resuelven problemas que otras técnicas no alcanzan bien:
- Manchas resistentes al blanqueamiento: tetraciclinas, fluorosis, dientes grises por dentro que no responden al blanqueamiento.
- Dientes con forma irregular: demasiado pequeños, con bordes desgastados, con fracturas superficiales o con esa pequeña separación entre los dos dientes frontales que a veces molesta estéticamente.
- Sonrisas con irregularidades leves: dientes que no están perfectamente alineados pero que no justifican un tratamiento de ortodoncia completo, o que ya se movieron después de la ortodoncia.
No sirven para todo. Si hay un problema de mordida o una desalineación importante, la ortodoncia va primero. Una carilla sobre un problema estructural no dura.
Porcelana o composite
Las carillas de porcelana las fabrica un laboratorio dental a medida. Son más resistentes, más duraderas —pueden aguantar diez años o más con buen mantenimiento— y tienen un aspecto muy natural porque la porcelana interactúa con la luz de forma parecida al esmalte. Requieren preparar mínimamente el diente (en algunos casos nada) y dos citas como mínimo.
Las carillas de composite las hace el dentista directamente en la boca, en una sola sesión. Son más económicas y se pueden reparar fácilmente si se rompen, pero son menos resistentes y se pigmentan más con el tiempo.
La elección depende del caso, del presupuesto y de las expectativas. En muchos casos la mejor opción es obvia; en otros hay argumentos para las dos.
Preparación del diente
Para que la carilla quede bien pegada y no añada volumen excesivo, en la mayoría de los casos hay que desgastar una capa muy fina del esmalte —décimas de milímetro. No duele, y en muchos casos se puede hacer sin anestesia. Pero es irreversible: ese esmalte no vuelve. Por eso la decisión hay que tomarla con toda la información y sin prisa.
Existen carillas sin preparación, llamadas «sin desgaste», para casos muy específicos donde el diente lo permite. No son universales.
Cuánto duran
Las de porcelana duran bien diez años y con cuidado bastante más. Las de composite, menos: entre cinco y siete años antes de necesitar renovación o retoque. En ambos casos influye mucho el mantenimiento: una buena higiene, no morder objetos duros, y visitas regulares a la clínica.
Si hay bruxismo, hay que controlarlo antes o junto con las carillas: apretar los dientes de noche es uno de los factores que más las acorta.
En Ocean Clinik
Valoramos tu caso en detalle: qué buscas, qué está pasando en tu boca y cuál es la opción más honesta para ti. Si las carillas son lo que necesitas, diseñamos el resultado antes de fabricar nada.
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